LOS
SERES HUMANOS NO PERCIBEN LAS
SENSACIONES AISLADAS
Las investigaciones de los psicólogos alemanes acerca de los fenómenos
de la percepción le permitieron al
psicólogo Wertheimer (1925), formular la teoría de la Gestalt, quien trató de demostrar el carácter global de la
percepción tal y como se daba en la naturaleza y en los seres humanos. A través
de los tiempos se ha encontrado que los seres humanos pueden percibir el mismo estímulo de diversas maneras,
sin embargo se debe tener en cuenta que
la Gestalt se fundamenta en la parte visual, estos campos deben presentar
diferencias estructurales en el cual se permita obtener figura con sentido.
Los psicólogos Gestálticos aportaron una
serie de demostraciones de la percepción
y establecieron los principios según los cuales se organizan las sensaciones en percepciones estructuradose básicamente en las siguientes
leyes; Ley de la figura – fondo, Ley de la buena forma (también llamada ley de
agrupamiento), Ley de cierre, Ley de la
continuidad, Ley de la proximidad, Ley de la similitud. Estas Leyes han hecho un aporte significativo
en el estudio de algunos procesos psicológicos, es por ellos que este estudio
está enmarcado desde esta teoría más explícitamente de la Ley figura y fondo.
Por consiguiente la figura y el fondo es un
conjunto que constituye una Gestalt
lo que significa que no puede
existir una figura sin un fondo que la sostenga, la percepción se da en forma de recortes ya que se perciben
zonas en las que se centra la atención la cual se llama figura rodeada de un espacio denominado fondo,
aunque la atención puede emerger
diferentes figuras de lo que antes era el fondo. (LEONE
G. Revisado y aumentado 2011); Esto se da de acuerdo a la percepción
subjetiva, en el cual se muestra que cada persona tiene una perspectiva
diferente ante una misma situación presentada en su cotidianidad.
Según Wertheimer (1925) la
percepción tiene un carácter de totalidad y que una configuración, una Gestalt, se destruye
precisamente en el mismo momento en que se pretende comprenderla y analizarla a
través de la división y la fragmentación de sus partes.
En pocas palabras, si queremos estudiar un
fenómeno a través de sus partes, en cuanto se fragmenta para estudiarlo se destruye. Es por ello que surge la ley “el todo es más que la suma de sus partes”; este psicólogo fue el
primero en realizar la síntesis de la percepción pero quien finalmente unió la
percepción con las sensaciones fue;
(Perls F.1940).
Esta
teoría propone que el mundo está organizado previamente de manera innata en los
individuos, cuyas
leyes o principios rigen el surgimiento de la figura como configuración distinta
del fondo, es decir todo lo que se percibe;
un conjunto integrado de elemento es una estructura. Aunque las sensaciones y percepciones
es algo que se da diariamente en la vida del Ser humano cabe destacar que para que haya una
figura debe prevalecer un fondo. A raíz del estudio de esta
teoría de la Gestalt surge una pregunta: ¿Por
qué los seres humanos no perciben las sensaciones aisladas?
Partiendo de los procesos psicológicos la teoría de la Gestalt surge por los
psicólogos alemanes a principios del siglo xx quienes en un laboratorio de
psicología experimental demostraron que el cerebro humano organiza los
elementos percibidos en forma de configuraciones (Gestalts) o totalidades; lo
hace de la mejor forma posible recurriendo a ciertos principios, lo percibido
deja de ser entonces un conjunto de manchas o de sonidos inconexos para
tornarse un todo coherente tales como personas, objetos, escenas, oraciones,
palabras, entre otros. (Leone G.D revisado en junio de 2004).
La percepción desde la parte visual implica la capacidad de los seres
humanos para conseguir información del ambiente a través de los estímulos que
producen en el sistema sensorial, es por
ello que los ojos es uno de los órganos fundamentales de los sentidos, por ende
ellos permiten percibir los estímulos observados, no obstante “Para que se
perciba tiene que haber una cantidad mínima de luz en el ambiente” Cada vez que los ojos se mueven, el
patrón de luz que reciben cambia radicalmente. Esto no se traduce en un cambio
de la percepción, pues se sigue percibiendo los mismos objetos. (Díaz, A. 2010).
Para que tenga
lugar la visión ha de intervenir el objeto visto, la luz, el ojo y el
cerebro puesto que para
ver nítidamente un objeto la imagen de cada uno de sus puntos debe estar
enfocada sobre la retina, los rayos salientes de un punto del objeto que sean
captados por el ojo deben concentrarse todos en un mismo punto de la retina,
sobre sus células sensibles. Los rayos que llegan reflejados o refractados dan lugar a
que pensemos que está en un lugar distinto a donde realmente está, ya que el
cerebro interpreta que el objeto se encuentra en la prolongación de los rayos.
El cerebro debe poner
"derecha" la imagen que se forma "invertida" en la retina
(arriba es abajo, derecha es izquierda). Utiliza para ello el centro visual
situado en el hemisferio izquierdo del cerebro y en su zona posterior. Cuando
miramos un objeto lo vemos siempre bajo un ángulo aparente (). Este
ángulo es el que forman dos rectas que partiendo del iris llegan a los extremos del
objeto. (Wees William C. 1972)
Desde las
leyes de la Gestalt los problemas de la sociedad no afectan en partes sino en
totalidades, el conflicto tiene antecedentes históricos y se potencializa cada
vez más, donde las percepciones son subjetivas, por lo que estos
hacen parte de la vivencia diaria que a su vez están siendo legitimados por
temor e indiferencia ante el sufrimiento que padecen los demás. Teniendo
en cuenta que la percepción de las situaciones que preocupan al ser humano
suelen ubicarse en el momento actual en el que la figura puede convertirse en
otros momentos, es decir cuando el problema o la necesidad que lo hizo surgir
desaparecen en situaciones poco significativas pasando al fondo.
Esto ocurre
especialmente cuando se logra concluir una Gestalt; entonces este se retira de
la atención hacia el fondo y de dicho
fondo surge una nueva Gestalt. Motivada por una nueva necesidad. (Perls Fritz S.1893
- 1970). En la vida cotidiana, en multitud de situaciones, la figura y el fondo
se pueden intercambiar. Por eso, el ser humano no debe quedarse con lo primero
que se le venga a la mente. Ante los hechos de la vida se debe reflexionar y leer
entre líneas, Aunque muchos
acontecimientos parezcan negativos quizás no lo sean; a la hora de afrontar los
problemas puede que no se llegue a la solución porque no se está centrando en
la raíz del conflicto.
Los seres humanos son los únicos seres de la naturaleza que
poseen la razón y la capacidad de poder
distinguir entre el bien y el mal, a diferencia de los animales los cuales
actúan por instinto y supervivencia, es por ello que la percepción de cada persona es diferente,
selectiva y temporal. Aunque en el ser humano existe una dualidad de
dimensiones, la humanidad se encuentra ante una serie de preguntas importantes
las cuales son formuladas tanto por el cómo y el por qué de la vida, no es
fácil encontrarle una buena respuestas a muchos de estos interrogantes.
Este hecho cotidiano del ser humano de
obtener respuesta ante cada una de sus preguntas es lo que lo diferencia de los
demás seres. Existen por lo tanto dos posibilidades puede engañarse a sí mismos y al resto del
mundo, fingiendo que sabe todo lo que merece la pena saber o puede cerrar los
ojos a las preguntas primordiales y renunciar de una vez por todas a conseguir
más conocimiento. Por el solo hecho de que el ser humano tiene la capacidad de
preguntarse y de la conciencia, entonces también tiene la capacidad de percibir
su realidad, de manipular muchas veces el ambiente en el que se desenvuelve.
La realidad depende del contexto de cada
individuo, ya que la persona tiene que aprehender la realidad y percibirla por
medio del fondo y la figura que surge dependiendo de la necesidad más apremiante.
El ser humano intenta darle un significado a su vida y ante la incapacidad de
hacerlo surge la angustia, debido a que los seres humanos son los únicos seres
que tienen consciencia de su existencia
y el fin de la misma. Por consiguiente, se intenta describir al ser
humano como “un ente que tiene la potencialidad y la actualidad de ser sin
dejar de ser, en esencia, lo que es”. Gutiérrez. C (2007).

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